Normalmente utilizo ( y recomendaría su uso) en mis
clases de idiomas un blog (compartido con mis alumnos) donde se publican noticias de interés general. actividades, trabajos de los
alumnos, comentarios y quedan recogidas algunas actividades para ser recuperadas
en casa (aplicaciones, canciones, lecturas...) También, como elemento
colaborativo, hago uso de una wiki en la que se recopila información a través
de una serie de páginas web seleccionadas, los alumnos elaboran textos y su
propio glosario y gramática para usar en clase. Por último, siempre avisando de
los riesgos que conlleva, el correo electrónico como elemento de comunicación y
socialización; es rápido y permite de una manera sencilla ampliar contenidos
vistos en clases y proporcionar retroalimentación.
miércoles, 25 de marzo de 2015
¿CÓMO TRABAJAR EN LA NUBE?
Herramientas para trabajar en la nube
Esto significa que no es necesario instalar ningún programa en el equipo, y que tampoco se guarda ningún documento en su memoria interna. Para ello, además de un equipo y conexión a Internet, es necesario acceder a un servicio en la nube gratuito o de pago. Los más sencillos son servicios web que ofrecen almacenamiento gratuito para guardar documentos y compartirlos; otros, añaden la posibilidad de editar esos ficheros y crear documentos de texto, tablas de datos o presentaciones en la propia plataforma. También se consideran servicios en la nube los repositorios que permiten las consultas on line de contenidos de texto o multimedia como vídeos, libros electrónicos o presentaciones.Para disfrutar de las ventajas de la nube se puede optar por servicios genéricos (e incluso gratuitos), o por otros específicamente desarrollados para el entorno educativo, que permiten sacar el máximo partido a este tipo de recursos.
Este software de aprendizaje colaborativo en la nube ofrece a docentes y alumnos la posibilidad de colaborar en tiempo real, realizar la evaluación de la clase, conectarse a espacios de trabajo digitales e interactuar con materiales de aprendizaje. Y todo ello sin la necesidad de instalar, actualizar o mantener una serie de aplicaciones en diferentes plataformas de hardware y software. Está alojado en Google Apps para Educación y funciona mediante un sistema de suscripción por usuario (no por dispositivo; de esta forma, una misma persona puede acceder desde distintos equipos con su usuario y contraseña), por lo que funciona independientemente de la ubicación o del dispositivo que se utilice para acceder a él. Además de en ordenadores portátiles también permite trabajar de forma integrada en las pizarras digitales y pantallas interactivas, en tabletas y en smartphones de cualquier marca, siempre que tengan conexión a Internet.
Incluye herramientas de colaboración como correo electrónico, uso compartido de documentos o conferencias web, Office Online (Exchange Online, Office Web Apps, SharePoint Online y Lync Online, en concreto). Además de ahorrar costes adoptando una solución mucho más operativa ofrece una gran usabilidad, respeta la privacidad y facilita hasta 50 Gb de almacenamiento por usuario. Esta solución es gratuita para estudiantes y profesores, que se benefician de acceso a la información desde cualquier lugar y momento, colaboración con compañeros en tiempo real, compartición de calendarios y control de agendas y tareas; y de la impartición de clases on line, archivado y organización de información, tutorías en tiempo real y gestión de salas y cursos, respectivamente.
A través del navegador web y desde cualquier dispositivo (portátil, PDI…) independientemente de su sistema operativo. Así es cómo se accede a las lecciones gracias al software StarCloud, alojado en la nube, sin instalación, de fácil uso y con grandes posibilidades para trabajar de forma colaborativa a distancia. Una vez que se ha creado una lección, se guarda automáticamente on line y siempre está disponible. Permite la introducción de texto a mano o a través de un teclado, dibujar a mano alzada, compartir documentos, integrar páginas web o archivos de vídeo, imagen y audio, entre otras características. Y cuando trabajan varias personas a la vez, no es necesario sincronizar los dispositivos en los que está cada una de ellas.
Este software tiene dos versiones: una gratuita, que puede utilizar cualquier docente y que permite planificar las lecciones y abrirlas en cualquier dispositivo con acceso a Internet; y otra especialmente desarrollada para escuelas (ClassFlow for Schools) con funciones ampliadas, incluyendo la posibilidad de asignar deberes y poder interactuar con el alumno a distancia, así como saber cuánto tiempo ha dedicado cada alumno a los deberes, cuándo ha abierto la asignación de tareas,
cómo va progresando… Y también poner notas.
cómo va progresando… Y también poner notas.
Funciona desde el navegador con cualquier pizarra interactiva, pantalla LED, proyector interactivo o tablet independientemente de su sistema operativo. Así, se puede compartir una sesión con otra persona esté donde esté, sólo con una conexión a Internet. Por eso, es muy sencillo trabajar de forma colaborativa. Gracias a él, los alumnos pueden ver lo que el docente hace en la pizarra a través de su dispositivo y colaborar e interactuar. Los docentes, por otro lado, no necesitan preparación previa. Además, el software se actualiza automáticamente y también los datos se guardan de esta forma en la cuenta del profesor, con lo que puede conservar las sesiones y utilizarlas de nuevo.
domingo, 14 de diciembre de 2014
Quisiera recomendaros visitar esta plataforma de cursos MOOC, gratuitos y totalmente flexibles. Os permitirán profundizar en gran cantidad de temas de interés. Personalmente estoy participando en el de Búsqueda de Recursos Educativos en Abierto. La verdad es que está resultando una experiencia muy enriquecedora que me está permitiendo refrescar contenidos, conocer nuevas páginas y formas de búsqueda y, sobre todo, a través de los foros de participación, conocer gente con la que intercambiar ideas, opiniones... recibir feedback, trabajar colaborativamente... en definitiva, una experiencia totalmente recomendable. La dirección es https://portal.ecolearning.eu/
miércoles, 11 de diciembre de 2013
Encuentro Internacional de Educación de Fundación Telefónica, un referente en el ámbito de la educación, la innovación y las TIC. - #escenariostec
Hola a todos,
Si queréis registraros de forma gratuita en el Encuentro Internacional de Educación de la Fundación Telefónica debéis registraros en
http://encuentro.educared.org/main/authorization/signUp?target=http%3A%2F%2Fencuentro.educared.org%2Fpage%2Fpublicacion-como-deberia-ser-la-educacion-del-s-xxi
Si queréis registraros de forma gratuita en el Encuentro Internacional de Educación de la Fundación Telefónica debéis registraros en
http://encuentro.educared.org/main/authorization/signUp?target=http%3A%2F%2Fencuentro.educared.org%2Fpage%2Fpublicacion-como-deberia-ser-la-educacion-del-s-xxi
martes, 10 de diciembre de 2013
El software libre ¿es realmente libre? - #escenariostec
Lo sé. Está de moda. Los usuarios lo quieren. Las empresas lo
usan cada vez más. Hasta las administraciones lo fomentan. Pero, ¿hasta qué
punto el software libre es realmente “libre”?
Lo cierto es que no hay un programador hoy en día que se precie de serlo
que no haya programado alguna vez o usado software
libre.
Y es que sus ventajas son muchas:
1. Es gratuito: no se paga nada por
usarlo o por programar con él.
2. Su código
fuente es abierto (open source): es decir, es público.
Cualquiera puede acceder a él a texto completo y sin restricciones.
3. Se puede copiar y
modificar a tu antojo, sin aparentes restricciones.
4. Hay, literalmente, miles
de programadores que lo actualizan y mejoran continuamente.
Estas ventajas contrastan enormemente con el tradicional modelo del llamado
“software propietario”, cuyo máximo exponente ha sido y sigue siendo el
desarrollado por Microsoft,
con Windows y MS Office a
la cabeza, donde hay que pagar por su uso, su código
fuente es cerrado e inaccesible, no se puede copiar ni
modificar sin autorización y su base de programadores es limitada al
personal integrante o contratado directamente por la compañía propietaria.
De hecho, a menudo se presenta al software libre como el “bueno y generoso” y al software propietario como el “malo y egoísta”. ¿Es esto realmente así? Veremos.
Ambos modelos derivan de una misma normativa: la que se aplica
para proteger los bienes inmateriales con un contenido intelectual o
industrial. En nuestra legislación, dicha protección se garantiza mediante los
llamados “derechos de autor” (también denominados “copyright”
o “derechos de propiedad intelectual”).
Así, al contrario de otros países como EE.UU. que lo cataloga como objeto de
patente, en nuestro Derecho el software se protege como una
creación artística o científica más en virtud del artículo 10 de
la Ley de Propiedad Intelectual.
En base a dicha normativa, el dueño original de un programa
de ordenador es su autor, es decir, su programador, conjunto de
programadores o la empresa en que se integren.
Esto es común a ambos sistemas.
¿Qué varía entonces? ¿Qué hace tan distintos al software libre del
software propietario?
Pues muy sencillo: su licencia de uso.
Una licencia no es otra cosa que el conjunto de reglas o
condiciones que un autor dispone para regular el uso de su obra. En
otras palabras, es un documento que plasma las normas de uso de un programa
según la voluntad de su titular.
Como usuarios de un programa informático, su licencia
de uso nos dice lo que podemos hacer con él (a lo que estamos
autorizados) y las condiciones que debemos de cumplir en dicha utilización.
¿Y qué pasa si la licencia “se deja algo en el tintero”? Por ejemplo, ¿si
no nos dice si podemos o no modificar el programa?
Pues, en dicho caso, lo omitido no estará permitido:
en derechos de autor todo lo que no está expresamente autorizado, se entiende
que está prohibido (salvo excepción legal, claro, como lacopia privada que, por cierto, no se aplica
al software).
¿Y cuántos tipos de licencias hay? La respuesta es tan clara como
contundente: infinitas o, al menos, tantas como autores y obras,
dado que cada uno puede redactar la suya propia en cada caso y sin más límites
que la propia Ley.
Sin embargo, como anunciamos, hay dos grandes categorías de
licencias de programas de ordenador: las licencias de “software libre” y
las licencias de “software propietario”.
Empezamos por estas últimas: Las licencias de software propietario se
caracterizan, con carácter general, por lo siguiente:
1. Tienen un coste
económico: cuando hablamos de “comprar un programa” en realidad nos
referimos al pago por una licencia de uso del mismo (no tendríamos dinero
suficiente para “comprar Windows” aunque sí para comprar su licencia de uso,
que es lo que realmente hacemos).
2. Su código
fuente permanece oculto y cerrado. Sólo es conocido por los propios
programadores de la empresa titular. Se prohíbe, por tanto, la descompilación o
descubrimiento del mismo.
3. Se limitan las copias que se pueden
hacer del programa así como el número de ordenadores dónde se
puede instalar: coloquialmente hablamos de licencias de uno o cinco equipos o
“de una o cinco licencias”.
4. Se prohíbe
cualquier modificación o alteración del programa sin la autorización
expresa de su titular.
Por el contrario, como veíamos al principio del artículo, las
licencias de “software libre” son mucho más permisivas: no tienen coste
económico, el código fuente es público y abierto, puede ser modificado
libremente por cualquiera y se puede copiar e instalar en un número ilimitado
de equipos.
Está claro que este tipo de licencias son mucho más “libres” o menos restrictivas
que las tradicionales de software propietario pero ¿lo son totalmente?
La respuesta es no.
Para que una obra sea “totalmente libre” (es decir, que esté “libre de restricciones”) sólo existe una
fórmula: que dicha obra sea “de dominio
público”.
Bien es cierto que todas las obras terminan siéndolo, al transcurrir su
plazo legal de protección: 70 años desde la muerte de su autor o,
en el caso del software de empresa, desde el año siguiente a su
comercialización. Así, en 2053 el MS-DOS 1.0 será
de domino público (poco podremos hacer con él para entonces, ¿verdad?).
Sin embargo, hay una forma más rápida: que el propio autor decida
convertir su obra en “dominio público” (es decir, libre de copyright).
Pero lo cierto es que pocos utilizan dicha fórmula y se prefiere ir, en su caso, a
licencias modelo de tipo de “copyleft” o “Creative Commons” (que son una modalidad de las de “software libre”
pero también aplicables a otro tipo de obras: textos, fotografías, música,
vídeo, etc.)
Y aquí viene la pregunta del millón: ¿Si las licencias de software
libre no son realmente libres, cuáles son sus restricciones? ¿Qué
limites tengo a la hora de usar o modificar un programa de software libre?
Obviamente, las restricciones concretas varían de una licencia a otra. Como hemos
visto hay virtualmente miles o incluso millones de tipos de licencias de
software libre. Las más conocidas son las licencias del tipo GNU/Linux,
las GPL, en sus
distintas versiones, las BSD o
las de proyectos concretos como las de Mozilla, la histórica de Netscape,
etc.
En cualquier caso y para simplificar, podemos hablar de las
siguientes restricciones o límites comunes en la mayoría de licencias
de software libre:
1. El uso
siempre será gratuito: podemos hacer copias y distribuirlas libremente pero
nunca podremos cobrar por ellas. “Pero”, me diréis, “hemos visto Linux a la
venta en el Centro Comercial, ¿cómo es posible?” Muy sencillo: se cobra sólo
por los materiales físicos (caja, CDs, y papel del manual) y por el servicio
frecuentemente asociado de soporte y mantenimiento online o telefónico (en sus
distintas modalidades).
2. Cualquier
programación o cambio realizado en el código fuente, debe ser pública también y
su código derivado debe permanecer abierto.
3. Todo nuevo programa
que derive total o parcialmente de software libre, debe seguir,
obligatoriamente, con el mismo tipo de licencia. Es decir, no se
puede aprovechar el código abierto para una aplicación informática que luego se
comercialice como software propietario. Dicha aplicación deberá asumir la
licencia de software libre, con todo lo que ello implica.
Estas son las restricciones más importantes y que, desgraciadamente, se suelen incumplir en muchos casos. Hay empresas que se
aprovechan de los avanzados y casi ilimitados recursos de código abierto que se
encuentran en la Red para incorporarlos a sus propios proyectos y programas en
desarrollo (con un importante ahorro de tiempo y costes de programación) para
luego comercializarlos como software propietario y lograr una
ventaja injusta en dicho mercado. Dicha práctica es ilegal.
Como hemos visto, el software libre, a pesar de su nombre, no es totalmente
“libre” y debemos de tener en cuenta sus “límites y condiciones” antes de
decidirnos por su uso en nuestra organización o en nuestra propia casa.
En resumen, hay que leer (y entender bien) la licencia, aunque
a veces haya que comprar lupa para ello…
5 FORMAS EN QUE LOS MOOC ESTAN CAMBIANDO LA EDUCACION - #escenariostec
1. NUEVAS COMPETENCIAS
EN LAS INSTITUCIONES YA ESTABLECIDAS
"El profesorado
universitario suele destacar en la investigación, pero no es así en cuanto se
refiere a la enseñanza y el aprendizaje", dice Horn. "No se les
incentiva para ello; no es el modelo que se ha construído a su alrededor"
En los nuevos
sectores de mercado, la integración de nuevas tecnologías suele ser exitosa
porque no están encadenados a viejos y pre-exitentes modelos de negocio. En los
casos de los proveedores de MOOC (Cousera, sin ir más lejos), su modelo de
negocio aun está en formación y es posible que su flexibilidad sea mayor que la
de las instituciones existentes
2. DESCENTRALIZACIÓN
DE LOS SERVICIOS
Horn ha hecho la
predicción: el 50% de los y las estudiantes estadounidenses habrán hecho, al
menos, un curso en línea. Esto no quiere decir que substituyan a las
universidades y otras instituciones académicas de educación formal, pero
suponen un gran salto en lo que se refiere a pequeños servicios.
3. ABORDAR LAS
DIVERSAS NECESIDADES DEL ESTUDIANTE
"Cada estudiante
tiene diferentes necesidades de aprendizaje en cada momento". La Educación
online tiene un punto fuerte en responder y solucionar de forma eficiente la
instrucción individualizada
En el terreno
académico más formal podemos estar discutiendo años sobre inteligencias
múltiples, nuevos tipos de programación, estilos de aprendizaje, motivación,
ludificación... pero el aprendizaje online es intrínsecamente modular y, en ese
sentido, responde a las demandas del mercado.
4. RENDIMIENTO
ECONÓMICO DE LA EDUCACIÓN
Un miembro del
público preguntó a Horn si los MOOCs podrían desempeñar un papel determinante
en esos casos en los cuales los y las estudiantes no están interesados/as
en obtener un valor, directamente, del (mucho) dinero que han invertido en una
educación de calidad sino, sencillamente, cursar horas de clase para completar
su formación (a modo de "un medio para un fin"). Aunque los MOOC no
sean la panacea, sí pueden ser la respuesta en algunos casos a esta demanda
5. COMIENZO DEL
IMPACTO SOBRE EL BACHILLERATO Y E.S.O.
"De hecho,
seguramente, en muchos casos, será un impacto mayor en el Bachillerato que en
la Educación Superior" La irrupción de instituciones como MIT, Stanford o
Harvard en el terreno de la Educación Online dota a los MOOC de
prestigio.
Wikis y blogs, dos grandes recursos para la formación - #escenariostec
En la web encontramos multitud de herramientas que, a
día de hoy, están resultando muy útiles no sólo para la formación online, sino
también para modalidades mixtas de aprendizaje en las que se combinan sesiones presenciales con entornos
virtuales. Estos entornos, normalmente plataformas e-Learning, se usan cada
vez más en conjunción con los medios sociales para sacarle todo el
partido a los recursos de la Web 2.0, aprovechando la tendencia del alumno a
participar en los mismos de forma natural.
Pues bien, aunque hay muchos medios sociales de los que podríamos hablar en relación a estos aspectos,
en este artículo queremos centrarnos en dos de ellos: las wikis y
los blogs. Ambos pueden funcionar como estupendas plataformas
colaborativas en grupos de trabajo para proyectos específicos,
permitiendo al docente realizar casos prácticos, explicar conceptos e incluso
planificar tareas a largo plazo, que puedan ir desarrollándose
a lo largo de todo un curso para medir resultados y sacar conclusiones a la
finalización del mismo.
En el caso de las wikis, especialmente pensadas para ser editadas de forma colaborativa,
estamos ante una potente herramienta de creación de contenido, rápida, efectiva
y muy fácil de usar. Por su parte, cuando hablamos de los blogs damos un paso más a la hora de interactuar con terceros
participantes (los lectores), quienes pueden añadir su punto de vista y ayudar
a mejorar la información vertida en cada artículo. Ambas opciones, según el
trabajo que se desee poner en marcha, son perfectamente válidas en la formación.
Pongamos un ejemplo para un hipotético curso de desarrollo de aplicaciones móviles en modalidad mixta.
Durante las clases presenciales, el profesor explicaría los conceptos,
herramientas y etapas necesarios para poner en marcha nuestra app. Cuando le
llegara el turno a lo online, una wiki colaborativa entre el
docente y los alumnos podría servir para ampliar los
términos técnicos explicados, creando diferentes entradas que se irían
completando entre todos y durante todo el curso con información extra, enlaces,
recursos de interés, etc. Por su parte, el blog podría ser un
espacio de reflexión y debate, que se alimentaría con
diferentes artículos escritos por cada uno de los alumnos y también por el
profesor. Para ello se crearía un cronograma de trabajo a comienzo del curso, y
se establecerían una serie de temas a tratar en función del programa formativo.
La redacción de estos temas, directamente relacionados con lo que se estaría
viendo en cada momento del curso, sería una forma de potenciar que los alumnos
se documentaran y ampliaran información por sí mismos, fomentando así también
el auto-aprendizaje y el debate en clase y en los
comentarios del blog.
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